Pensamiento del día: Las vacas no necesitan "all bran"cada mañana, y si lo toman, se hartan de ello. (Sin comentarios)
Ya estoy a sólo 40 km de Santiago. Para llegar he tenido que hacer esta etapa que, como la de ayer, ha sido bastante dura por los contínuos sube-baja del camino y el calor. Ha amanecido el día totalmente despejado, así que mi amigo Lorenzo, ha puesto a todos los "guris" como gambas.
Cuando era pequeño, me enseñaron en el cole que los montes gallegos eran bajitos. Vaya por Dios, como han crecido los jodidos. Voy a tener que tomar biodramina, ya que en estas etapas vas como en un barco, subiendo y bajando. Cuando bajas has de ir con cuidado porque hay bastante tierra suelta, regalitos de vacas, piedras y peregrinos. Pegarte un leñazo, por pequeño que sea, significa ir a que te pongan la antitetánica en el centro de salud más cercano. Cuando subes, pues jodido porque vas para arriba y te duelen todas las articulaciones del cuerpo. El punto intermedio suele ser un rio, riachuelo o similar que haberlos "hailos" y a patadas.
Lo que si he notado es que según me he ido acercando a la provincia de A Coruña, los bosques han pasado de ser de roble y hayas a pinos y eucaliptos. Cosa de la repoblación forestal sin cabeza y a los incendios. Por lo menos se respira aire con olor a eucalipto.
Bueno, mañana a Santiago. Espero llegar sobre las dos de la tarde (depende del tráfico de peregrinos), porque creo que el camino es bastante llano y se puede avanzar sin dificultad. Después, lo normal, llegada a la plaza del Obradoiro, visita a la Catedral, abrazo a Santiago, mandar a la flaca por mensajero a Valencia... y a dormir en un hotel esa noche y otra más, que el avión sale el miércoles. No se si seré capaz de dormir sin mi saco de dormir.
Hoy he hecho mi última "colada peregrinera", todo un ritual diario. Como es bien sabido el peregrino tiene la ropa en tres estados: sucia, muy sucia y radiactiva (bueno, hay quien defiende a ultranza sólo los dos últimos estados). Pues eso, lo normal, una vez acabada la jornada, es dirigirte a la pila que suele haber en todos los albergues (también hay lavadoras y secadoras en algunos, pero eso le quita la gracia) . Allí lavas la ropa que has de ponerte al día siguiente (la misma generalmente que llevabas), si no quieres que suelen las alarmas de de alta radiactividad tipo Fukushima. En el pilón se hacen buenas amistades, se comenta la jornada y se habla de lo divino y lo humano mientras restriegas con el jabón lagarto y pones a parir al que ha lavado antes que tú por lo guarro que lo ha dejado todo. Como la abuelas en el pueblo cuando iban a lavar...la historia se repite.
Por cierto, hay un mandamiento de los biciginos que dice "no llevarás culotes impuros". En ese sentido no he pecado mucho.
Cosa distinta es el secado. Suele haber tendederos donde, si hace buen tiempo, la cuelgas para que se seque . En caso contrario, ya lo conté, unos imperdibles y colgados en la mochila.
Bueno, dejo de escribir, que ahora que recuerdo, tengo que recoger la ropa del tendedero.
Hasta mañana, que espero haya fotos.
Emi, ya estás bien cerquita, te parecerá mentira. Ya pronto descansando en casa. Oye, no puedes llevar a la flaca en el avión??
ResponderEliminarBueno guapo ánimo que solo queda el último empujón.
Besitos
Bego